Mercado y clientes
Demanda, canales, competencia y relaciones con clientes.
Soy Dávid Fehér. Mi enfoque viene de trabajar directamente con proveedores, pedidos, precios, inventario y clientes, no solo de programar.

Durante más de veinte años trabajé en el día a día del comercio: atendiendo llamadas, hablando con proveedores, gestionando pedidos, revisando precios y organizando envíos, mientras intentaba sacar tiempo para hacer crecer la empresa.
Sé por experiencia cuánto tiempo se pierde con tareas administrativas repetitivas. Por eso hoy desarrollo sistemas que reducen esa carga.
Ser buen programador no significa entender un negocio. Hay que distinguir precios netos y brutos, costes y precios de venta, margen y recargo, tipos de IVA, compras en divisas y tipos de cambio diarios.
Igual de importantes son los descuentos de proveedores, el valor del inventario, las entregas parciales, las devoluciones y la contabilidad. Un programa puede funcionar técnicamente y ser un mal sistema comercial.
A menudo conviene simplificar primero un proceso equivocado, en vez de programarlo tal cual.
Primero entiendo cómo trabajáis, dónde se atascan los procesos y qué tareas se repiten sin necesidad. Después adapto el sistema a vuestra actividad real.
Demanda, canales, competencia y relaciones con clientes.
Categorías, datos de productos y disponibilidad.
Condiciones de compra, divisas y reposición.
Márgenes, costes, cambios de moneda y reglas de precios.
Almacenes, rotación de stock y envíos.
Tienda, mayoristas, pedidos, reclamaciones y devoluciones.
Facturas, pagos, impuestos y contabilidad.
Informes, permisos y mejora continua.
Una tienda puede ser bonita y moderna sin mejorar las compras, el inventario, los envíos o las finanzas. Lo importante ocurre entre bastidores.
La informática de una empresa es como toda la mecánica de un coche, no solo las llantas. Unas llantas bonitas no sirven de mucho si el coche está mal diseñado. Lo mismo pasa con los sistemas comerciales.
Empiezo por la operativa real: qué simplificar, dónde se pierde tiempo o dinero y qué merece automatizarse. Solo después elijo la tecnología.
Conocer cómo funciona realmente la empresa.
Eliminar pasos innecesarios antes de desarrollar.
Conectar datos y reducir tareas repetitivas.
Evolucionar junto con el negocio.